San Juan Bautista…

 

Preparándonos para Navidad con la Virgen de Guadalupe

[Homilia: II Domingo de Adviento, November 10, 2017]

Padre Abe Arganiosa

Éste Segúndo Domíngo de Adviénto    encendímos el Cíirio de la Fé en la Coróna de Adviénto para continuár la misión de los profétas, ke es:  proclamár a Jesús el Mesías cómo nuéstro Diós Encarnádo, Señór, Salvadór y Réy . Jesús es el Motívo para   y   de  la temporáda. Ésto es lo ké nosótros creémos y ké siémpre proclamámos. La semána pasáda encendímos el Círio de la Esperaanza para recordárnos ké a pesár de la oscuridád y problémas en el múndo, Jesús está briyándo como lúz de nuéstra vída.  La próxima semána encendeerémos el Círio de la Alegría pára recordárnos ké   sólo Jesús puéde dárnos la felicidád, ke és el anélo más profúndo de nuéstros corazónes.    Finálménte,  el Cuárto Domíngo de Adviénto encenderémos el Círio de la Páz pórque Jesús es el Príncipe de la Paz. Sólaménte en Jesús podémos encontrár la paz genuína y duradéra.

Nuéstro Evangélio [Márcos capítulo úno: versículos del úno al ócho] presenta el inicío del Evangelio según San  Márcos el  ke empiéza con San Juán el Bautísta rugiiéndo cómo un león en el desiérto, anunciándo la llegáda del Mesías. Por ésa razón, el león aládo es el símbolo del Evangélio de Sán Márcos. La misión de Sán Juán el Bautísta es preparár el camíno del Señór.  Éso signifíca explicár a la génte de su época ké el Mesías ké viéne es Diós y al mísmo tiémpo convencérlos de ke la mejór manéra de recibír al Señór  es arrepintiéndose de los pecádos cometídos. El Bautísta cumplió la dóble taréa. Él declaró ke Jesús es más grande que él y lo declaró con fidelidad hasta el final.  San Juán murió cómo un mártir de fé en manos de Heródes.

Estámos siéndo llamádos por la Iglésia pára continuár la misión de San Juán mirándolo cómo nuéstro modélo de evangelización cristiána.  Nosótros necesitámos divulgár a Jesús. Los católicos debémos ser valiéntes al manifestar nuéstra fé así cómo lo sómos pára expresár nuéstras idéas políticas o nuéstra preferéncia hácia ciértos equípos deportívos. Los pádres dében preparár a sus híjos para el grandióso amór de Jesus y para ke establézcan  una relación personal más profúnda con Él.  Debemos preparár el camíno del Señór en nuéstra família, en el trabájo, y en tóda ocasión. En ésta época no dudémos en éx-cibir la escéna de la Natividád y proclamémos el nacimiénto de Jesús, el Salvadór del múndo.     La mejór preparación para la Solém-ne Fiésta del Nacimiénto de Jesús es el arrepentimiénto.

Por éyo estámos invitádos a arrepentírnos como Sán Juán y realizár el Sacraménto de la Reconciliación.  Confesémos nuéstros pecádos al Señór pára probár y mirár ké Sú misericórdia perdúra pára siémpre y Sú amór es más gránde ké nuéstros pecádos.

La última y más importánte persóna ke nos ayuda a prepararnos para la Navidad es la Vírgen María. Recuérden, ké ántes del nacimiénto de Jesús, Diós la escogió pára ser la Mujér ké daría a luz al Mesías – el ké derrotará a Satanás [Génesis capítulo trés versículo quínce]. El proféta Isaías profetizó que Diós mísmo nos dará un sígno: Úna Vírgen deberá concebír y parír un Híjo a kién llamarán Emmanuél, ké significa Diós está con nosótros [Isaías capítulo siéte, versículo catórce].  María es la consumación de una antíigua profecía [Matéo capítulo úno versículo veintitrés].  Entónces cuándo el cumplimiénto del tiémpo húbo venído [Gálatas capítulo cuatro versículo cuatro], Diós envió al Ángel Gabriel al Pueblo de Nazaret… a úna vírgen cúyo nómbre éra María y salúudala: ¡Ave María! ¡Salve! ¡Llena de Gracia!  [Lúcas capítulo uno, versículos del veintiséis al veintiócho]. Entónces, cuándo María aceptó la oférta pára sér la Mádre del Mesías mediánte sú consentimiénto [Lúcas capítulo úno versículo treínta y ócho]  el Divíno Plán de Salvación había empezádo y Diós víno del ciélo… Diós se volvió Hómbre… en el viéntre de María.

Nosótros, kiénes compartímos cómo léngua matérna el españól, amámos profúundamente a nuestra Mádre María. Sentímos úna especiál devoción por élla y la solémos llamár por úno de sús títulos: Nuéstra Señóra de Guadalúpe. Élla es nuéstra Mádre Celestiál y Réina de las Américas, Emperatríz del Múndo. Nosótros la amámos muchísimo, priméro, por sér la Mádre de Diós. Élla és la Mádre de nuéstro Señór Jesucrísto.   Segúndo, pórke ella nos ama a nosotros también. La Vírgen víno a visitárnos a nuéstra tiérra; élla nós visitó en el mónte del Tepeyác el nuéve de diciémbre de mil kiniéntos tréinta y úno. Élla se le apareció a San Juán Diégo kién es úno de nosótros y a cáusa de ésta visíta el podér del paganísmo fué derrotádo y nosótros nos converíimos en Cristiános Católicos. Finálmente nosótros la amámos muchísimo por sér úna de nosótros. Míren sú imágen, la ke élla mísma nós entregára. Miren la Tílma de San Juán Diégo. En la imágen la vírgen tiéne piél oscúra cómo la nuéstra. Su pélo es négro cómo el nuéstro. Élla compárte la belléza y él honór de nuéstra ráza.

Más allá de la semejánza en la apariéncia física, nosótros vámos a seguír su fuérte fé ke siémpre está dispuésta a seguír la voluntád de Diós. Nosótros también debémos ofrecérnos nosótros mísmos a Jesús al iguál ke María, de módo ké así cómo  élla dió a lúz a Jesús       nosótros también podémos llevár la preséncia de Crísto a los demás. Así cómo nuéstra Mádre María  kiére sér cómo nosótros en apariéncia; procurémos nosótros parecérnos a Élla en bondád y amór.  

¡VIVAR EL CRISTO REY!

 ¡VIVA LA VIRGEN DE GUADALUPE!

¡FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO!